Una Nueva Constitución con Perspectiva de Género

Ad portas de una nueva conmemoración del 8M damos detalles de los aspectos a considerar en la Nueva Constitución con una perspectiva de género

La marcha 8M 2020 fue un acontecimiento histórico que puso el tema del feminismo e igualdad de género en el tapete, cuestionando de manera colectiva el sistema impuesto por el patriarcado.

Como ya lo señaló la filósofa feminista Gilligan (1985) los hombres han sido posicionados en la esfera pública de decisiones y poder y las mujeres hemos sido relegada a la esfera privada, asociada al cuidado y responsabilidad. Esto ha llevado que nos transformemos en destinatarias de ayudas en el plano familiar, incentivando con ello la división de género de las funciones de cuidado.

No estoy en contra del apoyo a la maternidad ni a las funciones de cuidado, pero esto debe ser incluido en la Nueva Constitución junto con una perspectiva de género. Si la demanda/entrega de protección constitucional a la maternidad y el reconocimiento y retribución del cuidado se base en la premisa que solo las mujeres tenemos un instinto de maternidad y cuidado, entonces estamos debilitando las acciones orientadas a la corresponsabilización en las tareas de cuidado al interior de la familia y la opción libre y personal a la maternidad. 

Solo algunos ejemplos para demostrar cómo en nuestro país la responsabilidad y las tareas de cuidado son consideradas femeninas:

En Chile 77% de los hombres coincide que cuando los hijos/as están en el hogar la madre es la principal responsable en cuidarlos (SERNAM, 2010); un 38% de los hombres destina cero horas semanales a tareas domésticas, el 57% cero al cuidado de niños y el 71% cero al apoyo escolar de sus hijos (Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, 2021).

Esta realidad impone restricciones a la elección del proyecto de vida que queremos, al por ejemplo, dificultarnos la inserción al mercado laboral. Nuestra Nueva Constitución debe sentar las bases para que las mujeres (o cualquiera) que desarrollan tareas de cuidado puedan participar en igualdad de condiciones en todos los ámbitos de la vida nacional y social.

Me inspiro en los planteamientos de “Nueva Constitución con Perspectiva de Género” (https://www.uchile.cl/documentos/nueva-constitucion-con-perspectiva-de-genero_169952_0_3515.pdf) para proponer que debe ser responsabilidad del Estado garantizar

  • La protección de todas las formas de familia
  • Proveer de las condiciones necesarias para la redistribución de las tareas de cuidado y la corresponsabilidad
  • Promover la participación activa de las mujeres en las comunidades en que se insertan, tanto en el espacio público como privado (gran logro ha sido que Chile sea el primer país en el mundo que ha garantizado una convención constituyente paritaria… ¡se puede!)
  • La igualdad salarial entre hombres y mujeres, creando mecanismos efectivos que puedan terminar con la brecha salarial.
  • Un sistema de seguridad social la protección de las personas que realizan trabajo doméstico o labores de cuidado no remuneradas.

Solo si nuestra nueva constitución incluye el reconocimiento de la discriminación indirecta y/o múltiple que sufren las mujeres se podrán agilizar la adopción de medidas legislativas, políticas públicas y judiciales efectivas que ayuden a remover de manera transversal las situaciones de discriminación a la mujer.

NO quiero más que nuestra sociedad -anclada en la constitución del 80- determine la identidad y roles que se nos han adscrito, nos limite la libertad para decidir cómo queremos ser, cómo queremos presentarnos ante la sociedad, qué roles queremos asumir y con quién y qué tipo de familia queremos (o no) formar. BASTA

DANIELA ALDONEY CANDIDATA CONSTITUYENTE DISTRITO 6

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