Razones por que la Nueva Constitución debe establecer que Chile es un Estado Plurinacional

¿Sabías que la actual Constitución Política de Chile no menciona ni una sola vez a los pueblos indígenas?

Chile tiene una deuda histórica con nuestros pueblos originarios. Declarar Chile como un Estado plurinacional es un primer paso al reconocimiento de los pueblos originarios como actores y sujetos de derechos colectivos. Además, al reconocernos como un Estado plurinacional estamos reconociendo la preexistencia de nuestros pueblos originarios, es decir que son anteriores al Estado chileno.

En la práctica esto significa elevar el estatus político de los pueblos indígenas a nivel constitucional, reconociendo los derechos que están establecidos en la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, esto es, la libre determinación interna y las autonomías, por ejemplo, derecho a que se reconozca sus propias formas de organización y administración territorial y de manejo de recursos naturales además de derechos de representación política especial, como por ejemplo, escaños reservados en el Congreso.

Es decir, todo esto va mucho más allá de reconocer su cultura y promover su idioma. La plurinacionalidad establece a los pueblos originarios como sujetos con derechos colectivos, garantías individuales (simplemente por ser personas) y con capacidad de decidir.

Ejemplos internacionales hay varios: Estados como México, Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda tienen elementos de plurinacionalidad y esto no han debilitado al Estado. Al contrario, han fortalecido su democracia interna por lo que se les reconoce su territorio. La plurinacionalidad implica autonomía.

Un caso reciente y cercano es Ecuador que se definió como un “Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico”.

Francisco Huenchumilla considera este Estado Plurinacional como un paso al reconocimiento de los pueblos originarios como actores y sujetos de derechos colectivos, para ser incorporados en base a una nueva estructura del Estado, a nivel constitucional. La organización del Estado Plurinacional sería la república y se gobernaría de manera descentralizada.

De ahí que se requiera una perspectiva intercultural, pues la sociedad no indígena no se siente interpelada por el proyecto plurinacional, pesa a temas comunes, como el Buen Vivir, que si fuese puesto como un proyecto país podría sumar demandas de otros movimientos sociales.

variando desde una autonomía entendida como grados de representación política, y elección de autoridades locales en el marco de un Chile descentralizado, hasta una autonomía que se limita a participación en la ejecución de los presupuestos regionales.

Las regiones necesitan mayores grados de autonomía y ahí los pueblos indígenas adquieren una particularidad, porque también incluye el ejercicio de su lengua, religión, sus formas de comprender el mundo que son distintas a las de la mayoría de la población”, remarcó el profesor Millacura.

Pero cuando hablamos de autonomía no es que se quiera separar un territorio, sino que sea administrado de manera más pertinente para quienes lo habitan, y ahí hay indígenas y no indígenas”.

“La plurinacionalidad es la aceptación de que existen naciones preexistentes a la creación de Chile y es reconocer en igualdad de condiciones a los pueblos originarios. En el caso de los selk’nam, ayuda a revertir el genocidio que sufrieron las naciones originarias en la conformación de Chile”, afirmó Pairican, doctor en historia y especialista en historia mapuche

La nueva Carta debe establecer que Chile es un Estado plurinacional que asegura los derechos colectivos de los pueblos indígenas, en conformidad con el Derecho Internacional, específicamente el Convenio 169 de la OIT (que Chile ratificó en 2008), la Declaración Universal sobre Derechos de los Pueblos Indígenas (a la que Chile adhirió en 2007) y la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En naciones plurinacionales , se entiende que, dentro de los márgenes de los Estados en que habitan, los pueblos indígenas tienen, por ejemplo, derecho a que se reconozca sus propias formas de organización y administración territorial y de manejo de recursos naturales

Existen diversos pueblos que habitan en el territorio del Estado chileno, ellos tienen derecho a que la arquitectura constitucional del Estado los reconozca como tales, sin pretender asimilarlos o siquiera “concederles” ciertas prerrogativas. La idea de plurinacionalidad pretende que esos pueblos y naciones se sitúen en un pie de igualdad, sobre la base de ciertos derechos y facultades que puedan ejercer autónomamente

La plurinacionalidad nos establece como sujetos con derechos colectivos, garantías individuales (simplemente por ser personas) y con capacidad de decidir.

Ser nación significa tener garantías en términos territoriales, de autorrepresentación, de los tipos de instituciones que tenemos. Ser nación resguardaría elementos con más profundidad, como el territorio (subsuelo, suelo, aire y mar) y los derechos colectivos, que son los elementos de sobrevivencia de un pueblo (territorios y recursos) y que se pueden negociar con el Estado para llegar a acuerdos”.

DANIELA ALDONEY CANDIDATA CONSTITUYENTE DISTRITO 6 

La visión plurinacional, en cambio, “es la aceptación de que hay naciones diferentes, es decir, que un Estado puede contener distintas naciones que tienen identidades distintas y, por lo tanto, tienes que reconocer, primero, su preexistencia: que son anteriores al Estado chileno, por lo que les tienes que reconocer territorio. Tienes que partir por aceptar que a ellos, como estaban desde antes, les pertenecen ciertos territorios. Y que no es tierra individual (de una suma de propietarios), el territorio físico completo (montañas, tierra, aire, mar) era parte de su nación. Por lo tanto, es un paradigma completamente distinto”, sostiene Fuentes.

Ese reconocimiento significaría, también, que los pueblos indígenas pueden tener su propia organización política: un parlamento indígena, por ejemplo, y reconocer ese espacio como una instancia de diálogo con el Estado chileno.

En una nueva Constitución, se podría avanzar hacia la Plurinacionalidad. Esto obligaría a cambiar gran parte de la normativa existente, llevando a que muchos de los recursos del país sean considerados como derechos humanos: agua y medio ambiente, entre otros, construyendo formas organizativas que tomen en cuenta la voz de cada pueblo de manera vinculante, es decir, que lo que un pueblo aprueba, se cumpla”.

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