En la Nueva Constitución el agua debe ser considerada como un derecho humano y NO como un bien de consumo para el mercado

En nuestro Distrito 6, la falta de agua y sequía es un tema central que de no ser abordado desde las bases aumentará la existente crisis de acceso al  elemento vital.

Me referiré aquí específicamente al tema del agua, sin por eso desconocer promover una “Constitución Verde” que aborde variados temas medioambiental.


Resolver el acceso es sin duda una prioridad y el primer paso para continuar pensando en el manejo de nuestros recursos naturales. Debemos dejar claramente establecido en la Nueva Constitución, cuáles serán las obligaciones que el Estado debe asumir respecto al agua. En mi opinión éstas deben centrarse en dos ejes:

  1. El agua es de todos. El Estado debe tener la obligación asegurar la disposición de un bien común, como es el recurso agua, derecho básico indispensable para la vida.
  2. Proyección y sustentabilidad. El Estado debe asumir un rol preponderante en la provisión y distribución del agua de una manera que sea sostenible en el tiempo.

El primer punto se refiere a reconocer que el agua es un derecho humano y que se debe limitar y regular el uso y manejo privado de este vital elemento. El código de aguas actual es un beneficio para privados y una injusticia para los ciudadanos. En nuestra actual constitución el agua es un bien de uso público y un bien privado.

En nuestra Nueva Constitución debiese quedar establecido que los recursos hídricos y la infraestructura para su consumo y distribución no pueden ser artículos sujetos a transacciones o acuerdos comerciales dictados por la oferta y la demanda.

El agua debe figurar como un elemento esencial para la vida. Si solucionamos este primer tema, daremos un gran paso en la materia. Pero, el tema del agua seguirá siendo un problema.

La sequía y cambio climático han disminuido nuestras fuentes naturales de agua. Por ejemplo, la temperatura promedio ha aumentado y seguirá aumentando en el futuro, generando mayores consumos de agua; la isoterma 0[1] estará a más altura, reduciendo la posibilidad de acumular nieve en la cordillera e impactando sobre los glaciares, como reserva para los momentos de sequía o escasez. Además, las precipitaciones totales anuales continuarán su tendencia a disminuir con lo que habrá menor disponibilidad de agua en las cuencas, a pesar de las lluvias torrenciales que se produzcan en cortos períodos (Consejo para el Desarrollo y la Sostenibilidad Hídrica de la Región de Valparaíso, 2018). Por ello incluyo el segundo punto que se refiere al rol activo y proactivo que el Estado debe asumir respecto al tema del agua (y otros temas medioambientales).

La Nueva Constitución debiese mandatar al Estado a mantener el caudal de los ríos para subsistencia, a través de una gestión y fiscalización más eficiente y equitativa del consumo, incorporando a los usuarios con una visión de futuro y sostenible.

Esto incluye planificación y proyección respecto a nuevas disponibilidades de agua, una mirada que puede incluir la incorporación de nuevas fuentes de suministro (por ej. la reutilización de las aguas), la utilización de aguas subterráneas y la desalinización de agua de mar. Es decir, el Estado debiese tener un rol activo en generar obras, infraestructura o planes de acción que garanticen el agua para el bien común.

Daniela Aldoney ZT 65, Candidata Constituyente Distrito 6



[1]  Isoterma 0 se refiere “línea de nieve”, bajo ella las precipitaciones serán en forma de lluvia, sobre ella de nieve.

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